QUE ES LA GESTION GRUPAL

Antes que nada me parece importante contar, desde que lugar hablo, cuales son mis conocimientos y mi experiencia, formo parte de proyectos grupales hace mas de 20 años, algunos exitosos y otros no tanto, he convivido con seres humanos excelentemente talentosos y otros no tanto, seres que me han legado este conocimiento, ya sea por sus aciertos, tanto como por sus errores, espacios creados, para crear, en los cuales he aprendido y entendido, cual es la mejor manera a mi entender, de cómo llevar un proyecto, cualquiera sea, hacia un lugar mejor, la manera de fomentar bases en las cuales asentarse, para realmente, poder proyectarse de manera grupal.

Hay algunos puntos que son de extrema importancia a la hora de llevar adelante un proyecto y tiene que ver con el constante movimiento del producto en sí, la motivación no solo debe estar en el momento en que las cosas salen bien… hay que proponer y producir todo el tiempo, para poder generar más satisfacciones a futuro, el producto no se mueve solo, hay que empujarlo hacia adelante, hacerlo crecer y madurar, empezando por darle importancia uno mismo y a partir de ahí generar una suerte de expansión de la propuesta, dándole difusión con convencimiento, personalidad, contundencia, profesionalismo y militancia. El camino es duro, mas teniendo en cuenta que no existen recetas mágicas que te lleven directamente al éxito, solo hay una manera de hacer que las cosas se encaminen hacia un lugar mejor… y de esto no existe duda al respecto, el único modo es trabajando, proponiendo, ejecutando, haciendo lo que hay que hacer, cumplir con las tareas, con responsabilidad y compromiso, formar un equipo de trabajo que tenga esto como ley fundamental y así poder moverse activamente sabiendo que se puede confiar plenamente en el compañero ya que este está confiando plenamente en uno, todos trabajando en red con un objetivo en común y con estas reglas perfectamente claras. En el camino se presentan errores que aletargan y frustran el andar del proyecto, esto tiene que ver con el lógico proceso de caminar a ciegas hacia un objetivo sin tener la contención del equipo, por eso, es de gran ayuda el consenso en la metodología propuesta a la hora de decidir de qué manera ejecutar las próximas acciones, tener paciencia y entender que se aprende de los errores asumiéndolos y estudiándolos detenidamente sin prejuicios, ni vergüenzas, pero con sabiduría y grandeza a la hora de hacer la respectiva autocritica y de escuchar las opiniones constructivas de los compañeros. También existen obstáculos a sortear, situaciones que generalmente si se entienden y se estudian detenidamente, a la hora de resolverlos, pasaran a forman parte de el crecimiento, esto es lo que después con el tiempo llamaremos experiencia. La plena confianza en uno mismo, no alcanza, cuando se trata de un grupo de trabajo, es necesario llevar adelante políticas en conjunto previamente consensuadas y tener plena responsabilidad y respeto por estas, a la hora de tener que tomar decisiones en las acciones a futuro, somos un eslabón de la cadena, formamos parte de un equipo y la única manera que el proyecto se desarrolle y pueda avanzar hacia los siguientes objetivos, es respetando este concepto. Una metodología, una manera de hacer las cosas, es proponerse pequeños objetivos, que alineados objetivamente y sumándolos, puedan llevar a “el gran objetivo”, caminando paso a paso, firme, con confianza, con responsabilidad y convencimiento, para poder en fin, realizar una gran distancia, habiendo hecho el camino, con conocimiento de este… y poder llegar a “el gran objetivo” con la sabiduría y la fortaleza necesaria para poder realizarlo. Es importante no perder de vista jamás el objetivo a largo plazo, pero, sin desesperar, hay que atender con paciencia el próximo paso, que es el que nos llevara a estar más cerca de este.

El respeto por lo consensuado y la responsabilidad, son factores fundamentales a la hora de entender que formamos parte de un proyecto. Desde el momento que nos hacemos cargo de que formamos parte de este, debemos estar a la altura de las circunstancias, y de las necesidades que este requiera, debemos entender que formamos parte de una cadena y que la fortaleza de ésta depende de su eslabón más débil, si no estamos a la altura de lo requerido, debemos notificarlo, para así poder dejar en manos del conjunto la decisión que corresponda, a la hora de tener que modificar las acciones para poder hacer frente al objetivo, el futuro del proyecto es lo que importa, no nuestros egos personales… este camino, solo nos llevará hacia la desilusión y se transformara en un obstáculo indeseado, que pone en peligro la continuidad de las acciones.

El solo hecho de entender que todo comienza en uno mismo, y que a partir de ahí, se genera una ramificación, una expansión del proyecto, nos da el peso que tenemos a la hora de entender nuestra responsabilidad para con este, todo nace de una idea, en nuestras cabezas y a partir de ahí se comienza a hacer funcionar motores que llevan adelante esa idea, la cual se transformara en un proyecto y a largo plazo, en algo en concreto, asimilando las dificultades, caminando y aprendiendo de cada paso, nos llevara sin dudas, a disfrutar de este sendero, que quizás sea la verdadera razón por la cual encaramos esta ruta.

Existe un factor que se denomina “la Visión”, una idea, un concepto, básicamente analizado, que tiene que ver con lo que nuestros pensamientos generan y proyectan a futuro, después de haber transitado y debatido con el largo camino de la experiencia, podemos generar visiones, más acordes a nuestras realidades y acomodarlas de manera tal, que no se transformen en una utopía. (No es la idea, chocarse gratis contra ninguna muralla). “La Visión” forma parte fundamental de cualquier proyecto, es la antesala a cualquier acción que podamos realizar (pienso, luego existo…), es la semilla, el origen de todo… a esto se suma “El Deseo”, que quizás sea el motor que impulsa nuestros pensamientos hacia afuera y hace que nuestras ideas tomen una forma más real y las deposite en el mundo cotidiano, acá entra en juego “La Intención” que es el movimiento real de que hacemos con nuestros cuerpos para transformar todo el debido proceso, en acciones reales. Estos tres factores son inseparables e indispensables, si queremos verdaderamente avanzar hacia algún lugar específico. “La visión”, “el deseo” y “la intención” son los pilares fundamentales de cualquier proyecto, si carecemos de alguno de estos factores, todo se empantana, se dilata y se hace imposible evolucionar como individuo dentro de un grupo de trabajo, esto lleva a que se generen “cuestiones tirantes” dentro del equipo y posteriormente a que la visión, el deseo y la intención “global” se vean frustradas y estancadas. En resumen, es de gran importancia, hacer y no quedarse en el deseo, compartir las visiones con los compañeros, debatirlas y llevarlas a cabo en tiempo real, para poder avanzar y finalmente tocar los objetivos.

El desarrollo de la visión

Permanentemente convivimos con nuestra conversación interna, ese debate de ideas que tenemos con nosotros mismos, un ida y vuelta de opciones que llevamos a cuestas todo el tiempo, este factor modifica nuestros estados de ánimo, discutimos posibilidades, valores, principios, afinidades, estructuras, pasado, presente y futuro, una especie de reunión interna de todos nuestros yo… y muchas son las veces en que nos sentimos frustrados, al no ponernos de acuerdo con nosotros mismos, basados en prejuicios, temores, falta de experiencia o falta de ganas. Esto nos lleva a romper con la iniciativa virtuosa y cada vez hacemos menos cosas que nos reconforte y que expanda nuestros espíritus, caemos en el miedo y cada vez nos animamos menos a expresarnos creativamente, sumergiéndonos en la opacidad y en la dependencia hacia los demás, reprimimos así la capacidad de conducción de nuestros propios destinos, para cambiarla por la pasividad de ser espectadores de la vida, observadores de cómo los demás avanzan, crecen y se desarrollan activamente, admiradores un mundo que sigue su rumbo, un mundo hecho por seres, que se animaron a discutir, a modificar lo establecido, desafiando sus propias limitaciones, abriendo posibilidades, creyendo, creando, ya sea por necesidad o por pura curiosidad… primero en sus mentes y luego a través de la virtuosa iniciativa, esta suerte de conjunto inseparable, la visión, el deseo y la intención… Debemos pensar… tomarnos ese tiempo, visualizar a nuestros seres queridos, junto a nosotros, observar a nuestros compañeros, valorar sus virtudes… emparentarlas con las nuestras, asimilarlas, reforzarlas, mejorarlas, expandirlas, hacerlas propias, creer… empezar a confiar plenamente en nuestra imaginación, sin miedos, volver a ser niños, volver a la pureza, la impecabilidad, librarnos de los cerrojos que nos han impuesto los años y las vivencias… y entender que las cosas sucedidas, son parte de la experiencia de la vida, entender que no hay batallas perdidas, si tenemos la grandeza de aprender de los errores… parándonos con esa certeza ,en este presente… no cabe ninguna duda de que el futuro… es nuestro…

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